La acumulación de basura en otros puntos dónde antes no la había (con bares y restaurantes cerrados por el confinamiento) ha provocado el desplazamiento de una de las plagas que más enfermedades transmite: las ratas. Esta situación también ha provocado un cambio en el comportamiento de los roedores, que ante las escasez de alimentos se han vuelto más agresivos.

Con esta situación como antecedente inmediato, ahora se debe tener en cuenta que durante el verano y con el desconfinamiento, el número de ratas ha crecido exponencialmente junto con la expansión de su mapa de ocupación.

Los roedores viven en colonias que son controladas por un macho dominante y sus subordinados, que se encuentran en constante conflicto por el control del territorio. Por su parte, las hembras tienen un arduo trabajo de 2 a 4 semanas alimentando a sus crías, que pueden llegar a ser entre 20-35 durante toda su vida (1 año aproximadamente). Por lo general tienen una actividad mayormente nocturna.

Para vivir y desarrollarse crean madrigueras que pueden ser subterráneas y en alcantarillas, llegando a crear una red compleja de túneles que se conectan a otros escondites. Otros sitios donde se sienten cómodas son los áticos, huecos y vigas de techos o árboles.

Según la especie, tienen distintos tipos de gustos para su alimentación: desde carne hasta frutas, verduras y cereales. Con sus fuertes dientes son capaces de roer una gran cantidad de alimentos y todo tipo de materiales, como cableado eléctrico, marcos de puertas y estructuras de maderas. De esta manera pueden crear estrechas oberturas por donde pasar y moverse. Además de ser ágiles y escurridizas, son grandes nadadoras y escaladoras.

Sin embargo, la peor consecuencia de la presencia de ratas es la transmisión de enfermedades como el cólera, la rabia, la peste, hepatitis o salmonelosis. El contagio se puede producir por mordedura o de forma indirecta por ingesta de alimentos o agua contaminada por la presencia de roedores o sus excrementos.

Por todos estos motivos, es de vital importancia las medidas preventivas para evitarlas o medidas un poco más drásticas para ahuyentarlas. Y, en caso de ser necesario, contratar un servicio especializado para afrontar la situación.

 

Qué hacer para prevenir la presencia de ratas

Teniendo en cuenta que se trata de la tercera plaga más frecuente en España (12,8% por sobre las demás plagas), se deben extremar los cuidados para evitar que encuentren en nuestro hogar o comercio un sitio cómodo para desarrollarse. Para eso es muy importante:

  • Realizar controles del sistema de tuberías, ya que las alcantarillas suelen ser su hogar favorito.
  • Almacenar bien la comida, ya que de esta manera les quitaremos un enorme atractivo a su interés en visitarnos.
  • Mantener la limpieza e higiene, no solamente en el espacio donde se vive, sino también a la hora de desechar basura: siempre debe realizarse en contenedores cerrados con bolsas en buen estado.
  • Cubrir cualquier espacio por más pequeño que parezca, ya que las ratas caben por lugares impensados. Si se les corta el circuito de movimiento será más fácil detectarlas.
  • En los espacios abiertos es importante cuidar y mantener la hierba y arboles cortados para que no formen allí sus madrigueras.
  • Lo mismo sucede con los sótanos, son espacios donde se suelen acumular todo tipo de cosas y esto facilita el desarrollo de escondites para estas inquilinas tan poco deseadas.